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Reseña: Todos los Días - M. C. Andrews

25 septiembre 2013

*Puede haber spoilers de libros anteriores.*

Título: Todos los Días
Autor: M. C. Andrews
Saga: Noventa Días #2
Editorial: Esencia
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 288
Precio: 14,90 euros



A pesar de que Daniel y Amelia disfrutaron de los noventa días más intensos y sensuales que ninguno de los dos pudiera recordar, ella lo abandonó porque no se sentía capaz de darle lo que él tanto ansiaba. Sin embargo, la separación sólo ha servido para que ambos comprendan que se necesitan mucho más de lo que creen, por lo que deciden darse una nueva oportunidad. Pero un terrible accidente deja a Daniel en estado de coma e impide el reencuentro.
Cuando se despierta, el joven quiere averiguar quién ha intentado acabar con su vida, y pretende hacerlo sin la ayuda de nadie. Por su parte, Amelia está dispuesta a recuperarlo, y si para convencerlo de que le pertenece tiene que dominarlo, atraparlo en su propio deseo y excitarlo hasta hacerle perder la razón, lo hará cueste lo que cueste. Sólo cuando consigan derribar todas las barreras que Daniel ha levantado para separarlos, aprenderán lo que significa amarse.




Ya llegó la segunda parte de la historia de Amelia y Daniel. Un libro que me gustó más que el primero.

Daniel ya se ha despertado del coma. Amelia está radiante de felicidad, pero esa felicidad va desapareciendo poco a poco por la actitud de Daniel. Las cosas no han vuelto a la normalidad ni mucho menos. Daniel está frío y distante, tiene el corazón roto por lo que pasó y no está muy seguro de querer volver a arriesgarse. De hecho no deja de pedirle a Amelia que se marche. Pero ella no está dispuesta a dejarle marchar ahora que al fin sabe lo que quiere.

Amelia es el punto fuerte de este segundo libro. Su actitud cambia completamente. Pasa de ser dominada a querer mostrarle a Daniel que puede ser lo que él quiere tomando el control y dominándole a él. Me asombra su fuerza y su determinación. Es sin duda la que más destaca.

Daniel, sin embargo, retrocede, aunque no en mi gusto por él. El pobre hombre pasa de ser dominante y seguro de sí mismo a alguien taciturno y frío que no deja de ocultarse en su propio interior. No es que le culpe. Un corazón roto es una cosa muy chunga. Sin embargo, esta nueva versión de él me ha encantado. Ha sido más humano y accesible, ha sido interesarte ver su lado vulnerable y verle crecer como persona.

La historia, como ya he dicho, me ha gustado más que la del primer libro. El cambio en los roles de los protagonistas ha sido muy interesante. Al fin he podido ver a una mujer con las riendas de la relación, sometiendo al hombre. Un tipo de dominación que también es diferente a la sumisión que tanto abunda ahora en la literatura. Me ha llamado mucho la atención. Además no estará todo centrado en la relación de amor de estos dos, sino que tendrá su buena dosis de acción, aparecerá el tío de Daniel y conocernos al fin la historia de su pasado. Estoy muy contenta de haberlo leído.

La narración también tiene sus variaciones. Es como en el primer libro, pero tiene los cambios que vienen dados por el cambio de actitud de Amelia. Sigue siendo rica e inteligente, pero está teñida del temor de Amelia a equivocarse y fallarle a Daniel, de su miedo a perderle, y también de su lado dominante, de su fuerza de mujer. Me gustan este tipo de narraciones que tan bien ilustran la personalidad de los protagonistas.

Y aquí llegamos al final de esta historia que, aunque tiene todos los ingredientes que ahora están tan de moda en este tipo de literatura, también tiene sus diferencias que la hacen una historia diferente y muy interesante. A mí me ha gustado mucho. 





Reseña: Noventa Días - M. C. Andrews

10 abril 2013




Título: Noventa Días
Autor: M. C. Andrews
Saga: Noventa Días #1
Editorial: Esencia
Encuadernación: Tpa blanda
Páginas: 320
Precio: 14,90 euros


Tras poner punto final a su relación días antes de la boda, Amelia Clarck decide romper con su vida anterior y se muda a Londres dispuesta a empezar de cero. Ella cree estar lista para el cambio, pero nada la ha preparado para enfrentarse a Daniel Bond.
Daniel sabe que nunca podrá dejar atrás su tormentoso pasado, aunque para no asfixiarse en éste hace tiempo que se impuso unas estrictas normas que rigen todas sus relaciones. Y jamás se ha planteado transgredirlas... hasta que conoce a Amelia.
Arrastrados por la pasión y el deseo, vivirán una intensa relación dominada por los peculiares gustos sexuales de Daniel. Amelia le concede todos sus caprichos hasta que él le pide algo que ella no se siente capaz de dar. Sin embargo, antes de que la joven tome una decisión, el destino se entremete y Daniel sufre un grave accidente. ¿Bastarán noventa días para que Amelia se atreva a reconocer que una historia de amor como la suya es única e irrepetible?


En Noventa Días se nos cuenta el tiempo posterior a la ruptura de Amelia con su prometido. En ese momento decide dejar su pueblo y marcharse a Londres a trabajar en un prestigioso bufete de abogados. Solo quiere vivir la vida, crecer profesionalmente y olvidarse de relaciones complicadas. Pero Daniel Bond, su atractivo jefe, no se lo pondrá nada fácil.
Voy a hacer esta reseña muy breve porque a estas alturas todos sabemos ya lo que podemos encontrarnos. Tenemos a la protagonista, una mujer que acaba de sufrir un revés y que se está curando todavía. Una mujer que necesita ser amada y cuidada, aunque parte de ello nunca lo admitiría. Tiene mucha fuerza y mucha valentía, porque hay que tener coraje para dejar tu vida atrás y empezar de nuevo en otro lugar. Y luego llega Daniel Bond y lo cambia todo, hasta el punto de ponerla de nuevo en la cuerda floja.
El personaje de Daniel es de sobra conocido. Hombre rico y triunfador, atractivo hasta la médula, arrogante y que tiene que tener el control por necesidad debido a un pasado oscuro y doloroso. Pero este personaje tiene algo distinto a este arquetipo. Daniel necesita el control, pero no hasta el punto de llegar al sado en la cama, aunque tampoco le disgusta. Lo que sí tiene es mucho control fuera de la cama, debido al hecho de que él no puede tener una relación y esa es la mejor manera de que ninguna mujer se haga ilusiones. Y hay otra cosa que me gustó, pero eso sería un spoiler.
La historia comienza en el presente, capítulos que nos hablan del accidente de coche de Daniel, su estadía en un hospital y la pelea que tuvo con Amy antes de que esto sucediese. Después se nos irá contando la historia desde que se conocieron hasta el momento del accidente a través de flashbacks, siempre incorporando de vez en cuando capítulos presentes. Y todos en primera persona de mano de Amy para asegurarnos el misterio de Daniel Bond. A mí la narración me ha gustado mucho porque ella es una mujer madura, seria e inteligente, y esa inteligencia y seriedad se ve muy bien en el texto, además de las preguntas y dudas que le van sobreviniendo con el avance del libro.
A nivel de contenido no puedo decir que me haya sorprendido ni me haya dado nada nuevo (aunque sí ha habido algo diferente que es lo que me llama la atención y me hace querer leer el siguiente), pero me ha gustado leerla. Ha sido breve para que no se haga pesado con relleno de “que desdichada soy, que poco corazón tengo”, bla, bla, bla; una prosa ágil y muy bien redactada; y un toque de novedad que lo salva un poco de caer en el saco del boom de este tipo de novelas que se nos ha echado encima.
Además, he leído también La Cinta, una mini novela complementaria a esta que nos cuenta la historia desde el punto de vista de Daniel. Este texto me gustó más y me resultó muy interesante. La prosa es tan fantástica como en el primero porque Daniel es tan inteligente como Amy y destila buenas maneras por cada poro de su piel. Elegante. Además conocemos parte de ese pasado que lo tiene tan roto, pero sin cebarse demasiado y sin que se cuele en el texto un aire excesivamente desdichado. Me gustó mucho leer este también. 




Normalmente, me parece anticuado y pasado de moda. Cursi incluso. Pero en boca de Daniel Bond sonaba sencillamente perfecto; elegante, misterioso. Sensual. Él pronunciaba cada sílaba, cada letra, como si su lengua quisiera grabar esos movimientos en su paladar.


-¿Qué hacía trabajando hasta tan tarde?
-Ponerle difícil mi despido.
¿Había dicho eso en voz alta? Apenas lo conocía, pero sabía que no debería provocarlo y esa frase era como mostrarle un capote rojo a un toro.