Título: Mi Hermana Vive sobre la Repisa de la Chimenea
Título Original: My Sister Lives on the Mantelpiece
Autor: Annabel Pitcher
Editorial: Punto de Lectura
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 240
Precio: 7,99 euros
El impactante debut de Annabel Pitcher narra en la voz de Jamie, un niño de 10 años, la historia de una tragedia que destroza a una familia después de un ataque terrorista; y cómo cada uno se las arregla para recomponer su vida.
La lucha de Jamie por recuperar a su familia desgarra y conmueve, pero está también llena de humor y esperanza. Su voz tiene tanta fuerza que uno no puede evitar ponerse de su parte y ver el mundo a través de sus ojos.
La hermana de Jamie murió en un atentado terrorista que se
produjo en Londres un 9 de Septiembre. Él tenía 6 años y su hermana, gemela de
la fallecida, 10. Desde ese momento la vida para él no ha sido la misma. Sus
padres se separaron, cada uno llevándose una parte de los pedazos que
encontraron de su hermana. Su padre enterró los suyos y se fue a vivir con su
terapeuta. Su padre los incineró y los puso sobre la repisa de la chimenea.
Ahora se han ido a vivir a un pueblo diferente, pero las cosas, en lugar de
mejorar, están empeorando. La escuela no es lo que debería de ser, su madre no
llama nunca a casa y su padre se pasa la mayor parte del tiempo borracho. Ahora
es él el que tiene 10 años y su hermana la única que parece preocuparse de él.
La dureza de este libro es bestial. Está narrado por un niño
de diez años, con toda la inocencia que eso comporta, pero el sentido final es
tan crudo como parece. Jamie es un niño desatendido que no entiende por qué su
padre pone comida al lado de la urna con las cenizas de su hermana, le hace
regalos y habla con ella, cuando prácticamente no le presta atención a él. Tampoco
entiende que le reprochen tanto que no llora, porque él era tan pequeño que ni
siquiera se acuerda de Rose. No se puede echar de menos a alguien que no
recuerdas. Además también tiene problemas en la escuela. Es un niño tímido y
retraído, lo que fomenta que se metan con él. Para colmo, la única persona que
quiere ser su amiga es musulmana. Una raza que su padre odia profundamente por
el atentado. Esto hace que Jamie se sienta dividido y culpable cada vez que
habla con ella.
A su hermana le pasa lo mismo. Es extrovertida y no hay
problema con el colegio, pero en casa no existe porque un día decidió dejar de
parecerse a Rose. Sus padres no pudieron soportar que dejase de vestirse como
cuando tenía diez años, se hiciera piercings y se tintara el pelo de rosa. Una
niña sin infancia porque sus padres siguen anclados en el tiempo en el que
vivía Rose y se han olvidado de que todavía tienen dos hijos vivos.
La prosa es como cabría esperarse de un niño de diez años.
Es clara y concisa, sin complicaciones, llena de inocencia y de las preguntas y
miedos de Jamie. Que son muchos debido a que no tiene ninguna figura paterna
con quien poder hablar.
Y esto es lo que os vais a encontrar en este libro. Algo
duro y difícil de creer. Una familia rota que no es capaz de encontrar el
camino para salir del bache. Un niño solo que no sabe si creer en la amistad o
en los prejuicios de su padre. Una existencia marcada por el alcohol. Es
bastante fuerte leer como la vida de Jamie no es fácil, como se meten con él en
el colegio y como su padre es incapaz de hablar con él cada día porque está
demasiado borracho. Pero también es bonito ver como él nunca pierde la
esperanza. Las veces que se asoma a la ventana para ver si su madre va a
visitarlo y ella nunca aparece, pero aún así sigue asomándose. Y como acaba
siendo él el que coge las riendas para intentar sacar a su familia del fango en
el que está atascada, realmente creyendo que puede conseguirlo.
Creo que es un buen libro para leer y reflexionar. Porque
son cosas que no deberían de pasar.


